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(home) CIRCUNSTANCIA


El camino de Ninornio

Fecha: 15 de Mayo, 2003

OVERTURA

Yo llevo mucho tiempo recorriendo mi propio camino. El camino dejó de ser reversible hace unos cuantos años. No soy capaz de definir el momento exacto en el que eso sucedió, pero supongo que coincidió con una toma de decisión en lo más íntimo de mi persona. Aquella decisión me condujo a caminar hacia fuera de mi circunstancia, la cual (esto era todo lo que sabía sobre ella) era la circunstancia equivocada. Para entonces, llevaba ya demasiado tiempo visitando sus límites, bordeando el desierto que era todo aquello que rodeaba a mi circunstancia.

En mi camino, el miedo explica muchas cosas. Yo había ido a parar a una circunstancia que era como una isla en medio del océano. El transcurrir de mis días me mostraba de forma terroríficamente evidente que yo no pertenecía a aquella isla ni a sus habitantes. El miedo moldeaba mi mente y mi vida. El miedo a ser la persona equivocada me conducía a negarme a mí mismo. Aquella negación generaba el miedo a permanecer en la circunstancia equivocada el resto de mi vida, miedo a estar echándome a perder que me empujaba a escapar. Pero la huída se veía truncada por el miedo a la inmensidad de un océano demasiado desconocido y vasto, en el cual tal vez no hubiera más islas. Un desierto demasiado árido y vacío donde tal vez no fuera a ser capaz de encontrar más vida que la que había dejado. Este triángulo de miedos me agarrotaba la voluntad.

Hace cuatro años rompí el equilibrio de este conjunto convergente de miedos a base de reducir uno de ellos y magnificar otro. Decidí (totalmente arbitrariamente pero de forma íntimamente convencida) que yo no era la persona equivocada. ¡Yo era yo, y eso era bueno, se pusiese el mundo como se pusiese! La aceptación de esta idea agigantó el miedo a permanecer en el lugar equivocado de tal forma que la ola que se produjo me lanzó al camino de forma irreversible. Muchas veces había tentado ese camino y había fantaseado con él, pero nunca había llegado tan lejos. En aquella ocasión alcancé el punto sin retorno.

No quiero llevar al lector a engaño: aún no soy un héroe. Aún no he salido efectivamente de ningún sitio, ya que a ningún lugar he llegado. Voy errante por esta inmensidad, a veces sólo y otras muchas veces lastrado. Mientras tanto, el equilibrio de mis miedos se recompone, y busco desesperado aquello que lo perturbe y me mantenga en movimiento. Ahora no puedo permitirme quedarme quieto, porque no estoy en ningún sitio. Mi vida ahora es la búsqueda de mi propia circunstancia.

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Querido lector,

aquí encontrará usted algunas huellas sueltas de mi camino y algunos posos de mis pensamientos. Le ruego me disculpe por mi falta de deferencia hacia usted al no intentar relatar el detalle de mi trayecto ni el de mis circunstancias pasadas y buscadas. Sin embargo, el lector encontrará aquí algunas pistas, de utilidad no garantizada, que tal vez le sirvan en su propio camino. Porque no he dudado, ni por un momento, que el lector también está recorriendo el suyo.

Ninornio